Los sabios de la antiguedad solo hablaban si las palabras que iban a pronunciar pasaban tres puertas. En la primera puerta se preguntaban a si mismos: Son estas palabras sinceras? Si asi era, las palabras pasaban entonces a la segunda puerta, ante la cual los sabios preguntaban: Son estas palabras necesarias? Si lo eran, pasaban entonces a la tercera puerta, ante la que preguntaban: Son estas palabras amables? Solo si tambien esta respuesta era afirmativa permitian que las palabras salieran de sus labios...
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